Bendecir al Eterno | Parashá Ekev (Videos)

La porción semanal de la Torá, a ser leída este shabat lleva por nombre Ekev, y en ella salta a relucir el tema de las Berajot (Bendiciones), y es en ello que centraremos nuestro comentario semanal.
Devarim 8:10 "Y comerás, y te saciarás y bendeciás al Eterno tu Eloh-im por la buena tierra que te ha dado. "Ve’ajalta vesavata uverajta et-HaShem Eloheyja al-ha’arets hatovah asher natan-laj"
Este versículo nos enseña que debemos agradecer al Eterno, y es utilizada para ello la palabra hebrea "Hoda’ah". Y esta expresión de agradecer es totalmente justificable, ya que la mayoría de las personas sabe la importancia de expresar su gratitud al Creador por nuestro bienestar. Pero para cualquier persona bendecir al Eterno suena como algo casi paradójico. El Eterno puede requerir nuestro agradecimiento, pero ¿Cual sería la razón de que El quiera que le bendigamos? ¿Qué podríamos darle al Creador de todas las cosas que El ya no posea?
La frase "et uverajta HaShem" (bendecirás al Eterno) no aparece en ningun otro lugar en la Torá. Podemos asumir con seguridad que el concepto de bendecir a HaShem debe estar asociado con dar las gracias después de las comidas, que desde el punto de vista de la la ley judía, sólo se requiere cuando comemos pan, debido al cumplimiento de los versos, "que comerán y se saciarán". Ahora bien, ¿Qué tiene de especial el pan, más que cualquier otro alimento? Y para ser mas específicos, sólo algunos versículos de las Escrituras elogian a una categoría diferente de sustento:
Devarim 8:7-8 "Porque el Eterno, tu Dios, te trae a una tierra buena, tierra de arroyos de aguas, de fuentes y de hondos manantiales que salen por sus colinas y por sus montes; ierra de trigo, y de cebada, y de vid, y de higuera, y de panado; tierra de olivas que dan aceite, y de dátiles. "
"Ki HaShem Eloheja mevi’aja el-eretz tová eretz najaley mayim ayanot utehomot yotse’im babik’á uvahar. Eretz jitá use’orá veguefen ute’ená verimon eretz-zeyt shemen udvash"
En este pasaje se encuentran nombradas las siete especies por las cuales es reconocida la tierra de Israel, los siete frutos especiales por los cuales las siete colinas de Efrat son nombradas. Estas deliciosas y coloridas frutas son mucho más atractivas e inspiradoras que un aburrido, prosaico y simple pedazo de pan. Recordemos que los espías trajerón un inmenso racimo de uvas con el fin de demostrar la singularidad de Israel, no trajeron un pedazo seco de pan.
Ahora cabe preguntarse, por qué al pan se le distingue con tres bendiciones ordenadas escrituralmente, siendo cuatro en total, la primera compuesta por Moshe Rabenu, la segunda por Yehoshua Ben Nun, el tercero por David Hamelej y Shlomo Hamelej, y la cuarta por los sabios después de la destrucción de Betar), mientras que por el otro lado las siete especies, a pesar de ser la corona del esplendor productivo de la tierra de Israel, se les honra solamente con una bendición despues de ser comidas.
Y no sólo eso, sino que además cuando tres o más personas se juntan a comer pan, se realiza Zimun (que significa literalmente invitación) precede al agradecimiento después de las comidas, en la que uno de los participantes invita a los demás presentes a responder a las alabanzas del Eterno. En Shabat y Dias de Fiesta, existe una costumbre seguida por muchos judios de realizar este Zimun mientras se levanta una copa de vino. Esta invitación formal es también exclusiva para cuando se come pan.
En relación con las siete especies, la alianza entre Hakadosh Baruj Hu y los seres humanos es limitada, ya que a los seres humanos le esta encomendado sólo la tarea de resguardarlas; es decir, una vez que plantamos la semilla, HaShem hace el resto, con la posible excepción de nuestro suministro de agua y la protección de los frutas. Incluso el agua de lluvia es generalmente agua de HaShem.
La verdad es que cuando una persona se encuentra con un árbol de granada en un campo, y toma un bocado de la fruta, estaría casi experimentando comer el maná del cielo. Es decir El Eterno hace casi todo en trabajo en la existencias de estas especies. Por el contrario, el extraordinario viaje de pan desde el campo hasta su preparación final, requiere una serie de específicos procedimientos. De acuerdo a la categorización de la Mishná, el Talmud Babli en el tratado Shabat 74b, de las 39 melajot (actividades prohíbidas en Shabat), once de ellas se dedican a la preparación de pan: "Sembrar, arar, segar, atar gavillas, trillar, aventar, seleccionar, moler, tamizar, amasar, hornear …."
Es evidente que la producción de pan es un gran emprendimiento, hay que notar que aunque la semilla y la tierra, el sol y la lluvia son proporcionadas por el Eterno, el fruto de esta semilla se convertirá en heno a menos que el hombre primero lo convierta en pan. En la producción de pan, el concepto de asociación es evidente, con el ingenio humano y el esfuerzo. El comerse una granada, por el contrario, es básicamente recibir un regalo divino, es una atributo de HaShem otorgar su bondad sobre nosotros.
Por tanto cuanto mayor sea el grado de intervención humana, mayor será el grado de santidad. Se podría sugerir una mayor aclaración de este pensamiento. El Eterno podría haber creado un mundo en el que seamos espectadores y beneficiarios; pero entonces los seres humanos serían nada más que marionetas o títeres de un juego de ajedrez divino en que el Todopoderoso es el único jugador, jas veshalom.
El Eterno escogió entonces crear un mundo "imperfecto", incompleto en el que venimos a ser sus socios, en la que Él espera que seamos perfectos. En la medida en que expresamos nuestro don Divino de ser Sus socios, entonces realmente estaremos "bendiciendo" al Eterno. Es por el privilegio de ser co-trabajadores de HaShem, por el orgullo que proviene del conocimiento de que Él nos cree dignos de ser sus socios, que le alabamos y le bendecimos sobre todo cuando estamos íntimamente involucrados en el desarrollo de su creación.
Cuando salimos de Mitzrayim, sólo una persona alabó a HaShem, Yitró, el suegro madianita de Moshe rabenu. Por el contrario, cuando el Yam Suf se abre, la nación entera canta la Shira.
¿Acaso el milagro de Mitzrayim era menos grande que el milagro de la apertura del Yam Suf? Claramente ambos eventos son notables y únicos. El Sefer Shemot demuestra una quiebre sistemático y continuo del orden natural, en la sucesión de las diez y plagas sobrenaturales e inesperadas, que cualquiera podía observar que provenía de la mano del Eterno. Mientras que la división del Yam Suf sucedió una sóla vez, y sólo después de "un fuerte el viento del Este"!
¿Por qué entonces se hizo una mayor alabanza en el Yam Suf? Pues, en Mitzrayim, los milagros fueron hechos exclusivamente por Hakadosh baruj Hu, sin intervención humana alguna. La gente escuchaba, prestaba atención, y esperaba. Mientras que el Eterno mismo planificó y ejecutó la salida de Mitzrayim, "no a través de un ángel o mensajero".
En el Yam Suf, por el contrario, no se hubiera podido producir ningún milagro, el mar no se hubiese abierto, si el pueblo no hubiese entrado en medio de las aguas turbulentas y las olas peligrosas. Sólo después de que los judios estabamos dispuestos a tomar el riesgo de ahogarnos y dar los primeros pasos en el mar, el Todopoderoso respondió descubriendo la tierra seca. La Shirá ocurre cuando el pueblo es el inciador y coactor del drama de la historia.
También podemos tomar el ejemplo de los montes más famosos de las Escrituras. El Monte Sinaí fue el escenario de la revelación divina, el lugar desde el que recibimos la Torá. Sin embargo, la santidad del Monte Sinaí era temporal. Tres días antes de la Revelación en el Sinaí, el pueblo fue advertido de que se separaran del monte:
Shemot 19:12 …Todo aquél que tocare el monte será muerto irremisiblemente. "…kol-hanogea bahar mot yumat."
Una vez que la Torá fue dada, el monte volvió a tener su estado anterior, sin la prohibición de no acercarse. Hoy en día , su ubicación exacta es desconocida para nosotros. Su sitio probable se le otorgó a los egipcios después de la Guerra de Yom Kipur, con apenas un suspiro de protesta de la mayoría de los judios, valga acotar que deberá ser recuperado, esperamos como de hecho es, que nuestro Mashiaj Maran Yeshua sea el pionero de eso y muchas otras restaruciones.
Mientras tanto el Monte Moriá, en cambio, es el Monte del Bet Hamikdash, el lugar sagrado del donde emerge Yerushalayim. Ningún judío podría siquiera pensar en renunciar a Yerushalayim, sagrada eternamente y el símbolo de nuestro pasado glorioso, así como de nuestra cercana Gueulá Shelemá.
Estas dos montañas, el Sinaí y Moriaá, representan dos aspectos de nuestra la experiencia histórica. En el Sinaí, nuestra participación en la entrega reveladora de la Torá, fue relativamente pasiva. HaShem dió a Su Torá a nosotros, y donde Di-s muestra todo el esplendor de su gloria, la santidad de ese lugar se opaca, porque toda la Gloria es absorvida por HaShem.
Por el contrario, la santidad de Moriá, la ubicación del Bet Hamikdash en Yerushalayim, es una santidad que no puede ser nunca extinguidoao renunciada porque fue en Moriá, donde Avraham avinu llevó a su amado hijo Yitzjak avinu para ser sacrificado. Avraham avinu fue el actor principal en Moriá, poniendo todo su futuro en riesgo en una hazaña final. Mientras que Har Sinaí expresó regalo de HaShem para nosotros, Moriá representó a traves de nuestro padre Avraham, el regalo nuestro a Hakadosh Baruj Hu. Sólo la santidad de Moriá es eterna! Cuanto más el individuo está involucrado, mayor es la santidad y más grande la alabanza. El Eterno está constantemente en busca de personas dispuestas a ser sus socios en el perfeccionamiento del mundo (tikkun olam).
Por ello que el hecho de traer de vuelta a nuestro Mashiaj, será un momento de esplendor, magnificencia y gozo pues cada miembro del pueblo judío es participante de atraer su llegada, somos los entes y las chispas que podrán encender el fuego de Mashiaj. Por ello nuestras mentes tienen que pensar en Tzión, en el regreso, ya que cada paso que demos empezando por salir del Galut, es un paso más de atraer al Mashiaj, y debemos querer al Mashiaj Ya!
Unamónos y seamos socios del Eterno en la Gueulá de nuestro pueblo!
Mashiaj ahora!
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